Beltrán Briones, cofundador y presidente de Grupo Briones, es una de las caras más reconocibles del real estate argentino: entregó más de una decena de edificios en la Ciudad de Buenos Aires y Estados Unidos, conduce el podcast El Club del Ladrillo y escribió el best seller El Método Briones. En junio se puso al frente del proyecto más ambicioso de su carrera junto a Juan Ignacio Abuchdid, número uno del Grupo IEB: el primer REIT (Real Estate Investment Trust) de la historia argentina, aprobado por la Comisión Nacional de Valores y en plena cotización en BYMA bajo el ticker $REIT. En entrevista exclusiva para La Derecha Diario, Briones desmenuza cómo un instrumento que en Estados Unidos existe desde 1960 recién ahora pudo aterrizar en el país.
La colocación primaria cerró en $66.327 millones —unos US$45 millones— con 3.452 inversores, muy por encima de los US$15 millones que sus impulsores esperaban al arrancar. En la conversación, Briones habla del rol que jugaron la estabilización macroeconómica, el fin del cepo y la desregulación del mercado de capitales impulsada por la CNV; explica por qué considera que la derogación de la ley de alquileres fue determinante para que el vehículo sea viable; sostiene que el ladrillo porteño quedó rezagado frente al resto de los activos argentinos; y advierte qué pasaría con el mercado si el próximo ciclo político decide volver todo para atrás.

"Las ALyCs trabajaban de arbolitos": por qué el REIT no existió antes
Para Briones, la respuesta a por qué el país tardó más de sesenta años en tener su primer REIT hay que buscarla en los incentivos que generaba el modelo anterior. Las ALyCs —las viejas sociedades de bolsa— se beneficiaron durante años del cepo cambiario y hacían negocio con la compraventa de dólar MEP, mientras la volatilidad macroeconómica ofrecía oportunidades enormes en bonos y acciones del Merval.
"Las ALyCs trabajaban de arbolitos y hoy las ALyCs ya no hacen eso", resume. Sin esa renta fácil, el sector tuvo que ingeniárselas: "Empiezan a aparecer este tipo de productos innovadores que a los inversores les encanta y que no existían en la Argentina".
El desarrollador atribuye el cambio directamente al programa económico en curso. "En el gobierno actual de Javier Milei, por la estabilidad macroeconómica, la estabilización de la inflación, el superávit fiscal, entre muchos otros indicadores macroeconómicos que mejoraron, te permiten empezar a pensar productos distintos", señala. El REIT, define, es un asset class nuevo: compra propiedades y permite estar expuesto al ladrillo a través del mercado de capitales, regulado por la CNV, con cotización en Bolsa y liquidez diaria.

US$45 millones y 3.452 inversores: la demanda que estaba tapada
El triple de lo previsto. Briones lee el exceso de demanda como la confirmación de que había un ahorro sin canal: existía apetito por invertir en ladrillos, pero con un ticket más chico que el que exige el mercado tradicional.
El número que usa para ilustrarlo es contundente: el precio promedio de escritura en la Ciudad de Buenos Aires ronda los US$150.000. "Acá vos podés comprar y estar expuesto a una cartera diversificada de propiedades en la Ciudad de Buenos Aires desde mil pesos", contrasta.
A eso le suma la ventaja que, para él, define al instrumento frente al departamento propio: "El día que querés vender tu posición lo podés hacer en el mercado secundario". Con real estate tradicional, en cambio, hay que poner la propiedad a la venta y atravesar un proceso "mucho más engorroso y mucho más costoso para el inversor".













