La sesión en Diputados se llevó a cabo bajo un fuerte operativo de seguridad en las inmediaciones del Congreso, ante la expectativa de una nueva movilización violenta de la izquierda.
La semana pasada, una marcha similar terminó con graves disturbios, numerosos heridos y cientos de detenidos. Para esta tarde, el Gobierno de Milei preveía una convocatoria aún mayor, ya que diversas agrupaciones políticas, organizaciones sociales y sindicatos habían anunciado su participación en la protesta, la cual tiene fines desestabilizadores.
A pesar de haber endeudado el país en todos sus gobiernos, el kirchnerismo expresó una enérgica protesta contra el nuevo acuerdo con el FMI, y acusó al oficialismo de supuestamente "limitar el derecho a expresarse" dentro del recinto.