El teniente general Carlos Alberto Presti asumió al frente del Ministerio de Defensa con una señal que el oficialismo considera clave: ingresó al Salón Blanco con su uniforme militar. El gesto, descrito internamente como “simbólico pero contundente”, anticipa la dirección doctrinaria que tomará el área bajo su conducción y marca un contraste nítido con la lógica del kirchnerismo, que había desplazado a militares de carrera de numerosos puestos operativos.
La decisión consolida un giro profundo: devolver a profesionales formados en las Fuerzas Armadas roles estratégicos en una cartera históricamente sensible para la relación entre civiles y uniformados.
Un gabinete mixto: continuidad política y recuperación de cuadros militares
El equipo que acompañará a Presti combina técnicos, oficiales retirados y militares en actividad. Se preserva el entramado político-administrativo impulsado por Luis Petri desde diciembre de 2023, pero se incorporan figuras con trayectoria militar para reforzar la profesionalización del ministerio.
El puesto más relevante, la Secretaría de Estrategias y Asuntos Militares, quedará en manos del general de división Jorge Alberto Puebla, experto en planificación y principal articulador entre Azopardo y los Estados Mayores de las tres fuerzas.














