La Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció un paro total de colectivos en todo el país por 24 horas para el martes 6 de mayo, luego de semanas de negociaciones estancadas con las empresas del sector y tras el vencimiento del período de conciliación obligatoria dictado por el Gobierno Nacional. La medida afectará a los servicios de corta y media distancia desde las 00:00 horas y refleja el accionar de una dirigencia sindical que, una vez más, recurre a métodos extorsivos para imponer su agenda.
La raíz del conflicto reside en un desacuerdo paritario: la UTA exige elevar el salario básico de los choferes de $1.200.000 a $1.700.000, un incremento del 41,6% en medio de un esquema de transporte deficitario y sostenido artificialmente por tarifas congeladas desde agosto y subsidios multimillonarios. La propuesta empresarial —que incluía una mejora remunerativa menor al 6% a partir de junio y bonos no remunerativos escalonados de $40.000 el 26 de mayo, $50.000 el 16 de junio y $70.000 el 15 de julio— fue descartada de plano por el gremio, que la tildó de “una falta de respeto”.













