Minutos después, Cristina Kirchner reapareció en la videollamada junto a su abogado, Carlos Beraldi, visiblemente incómoda ante la orden del tribunal. El momento generó murmullos entre los presentes y fue interpretado como un nuevo intento de la exmandataria por esquivar la exposición pública.
La escena contrastó con la actitud de otros acusados, como el exministro Julio De Vido, quien fue visto comiendo frente a la cámara en plena audiencia, como si se tratara de un picnic virtual. Su comportamiento, lejos del respeto que exige un proceso judicial de esta magnitud, fue tomado como una muestra más de las viejas prácticas de soberbia e impunidad con que el kirchnerismo intenta enfrentar a la Justicia.













