En una nueva muestra de cinismo ideológico, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), conducido por el exespía y operador kirchnerista Horacio Verbitsky, salió a respaldar a Alesia Abaigar, ex funcionaria del Ministerio de Mujeres de la provincia de Buenos Aires, quien fue detenida por arrojar excremento y dejar amenazas de muerte en el domicilio del diputado liberal José Luis Espert.
Abaigar, identificada como militante afín al kirchnerismo más radicalizado, fue arrestada tras su participación en un violento escrache en la casa del legislador. La intervención, que incluyó pintadas intimidatorias y la arrojada de materia fecal, fue calificada por la Justicia como un acto de violencia política. Tras su detención, pasó 48 horas incomunicada y fue trasladada a una cárcel federal, medida que desde el oficialismo se justificó como acorde a la gravedad del hecho.

Sin embargo, el CELS denunció su encarcelamiento como un caso de “criminalización selectiva”, acusando al gobierno nacional de llevar adelante una “persecución política”. En su comunicado, el organismo sostuvo que “la criminalización selectiva da un mensaje político: quienes disienten con este gobierno van a sufrir represalias, incluso cárcel. Quienes lo apoyan, pueden hacer y decir cualquier cosa”.
Esta posición no solo banaliza la gravedad del ataque a un funcionario elegido democráticamente, sino que también expone el doble estándar moral con el que operan los supuestos defensores de los derechos humanos. Para el CELS, las garantías solo existen para quienes piensan como ellos: si sos kirchnerista, todo está permitido; si sos liberal o de derecha, el castigo es ley.









