Con apoyo del transporte, los dirigentes sindicales busca condicionar el debate legislativo.
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La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió convocar a un paro general de 24 horas el mismo día en que la Cámara de Diputados trate la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La decisión fue adoptada por unanimidad en una reunión virtual del Consejo Directivo, en lo que constituye el cuarto paro general contra la actual administración.
La central sindical descartó una movilización al Congreso y optó por una paralización total de actividades como "demostración de fuerza". La clave del alcance nacional estará en el transporte: la Unión Tranviarios Automotor confirmó que adherirá a la medida, asegurando el cese de colectivos y reforzando el impacto en todo el país.
La CGT se alinea nuevamente con el kirchnerismo.
Desde la conducción cegetista explicaron que el endurecimiento de la postura responde a la aceleración del tratamiento legislativo y el apoyo social que reune el proyecto de ley. El oficialismo busca convertir en ley la reforma cuanto antes, luego de su aprobación en el Senado.
El enojo de los lideres sindicales "se profundizó" tras la incorporación del artículo 44, que establece un esquema de reducción salarial en casos de licencias por enfermedad o accidente no vinculados a la actividad laboral. Dirigentes gremiales sostienen que ese punto no formaba parte del debate original y lo consideran regresivo.
En el oficialismo reconocen que el artículo generó controversia y evalúan alternativas para corregirlo en la reglamentación, como otorgar criterios distintos según la enfermedad o accidente. La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, defendió la modificación al señalar la existencia de abusos en el sistema de certificados médicos, aunque dejó abierta la posibilidad de contemplar situaciones graves.
Además del artículo 44, la CGT rechaza otros aspectos de la reforma, como cambios en indemnizaciones, regulación de servicios esenciales, banco de horas y límites paros y tomas sindicales. En un documento interno, la central anticipó que podría recurrir a la vía judicial si la ley se sanciona, al considerar que vulnera principios constitucionales.
La CGT se alinea nuevamente con el kirchnerismo.
Con la adhesión de los principales gremios del transporte —incluyendo ferroviarios, camioneros y aeronavegantes—el paro, de ser acatado, promete paralizar buena parte de la actividad económica. Por su parte, el oficialismo apuesta a sostener de manera inquebrantable el impulso reformista que asumió en las urnas, como parte de su programa de modernización estructural del mercado laboral.
Mientras la administración liberal busca consolidar cambios de fondo, la CGT redobla la extorsión en la calle y toma de rehenes a los trabajadores. El desenlace en Diputados marcará no solo el futuro de la reforma laboral, sino también el tono de la relación entre el Ejecutivo y el sindicalismo en esta nueva etapa política.