Tras un paro con resultados dispares y una manifestación con practicamente nula convocatoria, la Confederación General del Trabajo (CGT) redobla la apuesta con una estrategia confrontativa contra el Gobierno del presidente Javier Milei.
El martes próximo, la plana mayor de la CGT se reunirá para definir la organización de la tradicional marcha del 1° de mayo. Sin embargo, el verdadero foco del encuentro será el debate sobre una nueva escalada de medidas de fuerza impulsadas por el ala más dura del sindicalismo, encabezada por Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), quien fue tajante: “A este Gobierno no hay que darle respiro”.
La afirmación de Schmid, lanzada con tono beligerante desde la sede de Azopardo 802 minutos antes de una conferencia de prensa, resume el clima que domina a una CGT que hoy actúa como oposición política de facto, con un endurecimiento discursivo sin precedentes desde el retorno democrático. “Después del 1° de mayo hay que definir la continuidad” del plan de lucha, insistió el dirigente del transporte.












