Antoni Gutiérrez-Rubí, el oscuro operador catalán con vínculos con la izquierda en toda la región, vuelve a estar en el centro de la escena por su rol en la campaña sucia contra el presidente Javier Milei. Este personaje, con un largo historial de trabajar para los peores exponentes del socialismo latinoamericano, ha sido contratado en reiteradas ocasiones por líderes autoritarios, corruptos y populistas que hundieron a sus países en el caos.
No es casualidad que su currículum esté plagado de figuras nefastas: asesoró a Cristina Kirchner en su cruzada por el relato y la manipulación, fue estratega de Gustavo Petro en Colombia, artífice de la campaña de Xiomara Castro en Honduras, operador de Rafael Correa en Ecuador –responsable de una década de autoritarismo–, y arquitecto de la imagen de Sergio Massa, uno de los principales responsables del desastre económico argentino.












