El endurecimiento de la política social del gobierno de Javier Milei y la implementación del Protocolo Antipiquetes han generado un notable retroceso en la estructura y capacidad de movilización de los piqueteros y las organizaciones de izquierda.
A medida que el Estado dejó de financiar intermediarios, estos espacios han reducido sus operaciones, cerrando depósitos y "emprendimientos cooperativos".
Menos asistencia, menos espacios
De acuerdo con datos confirmados, casi la mitad de los grandes espacios utilizados por los piqueteros como depósitos de mercadería y centros de producción cooperativa no fueron renovados. Esto afecta tanto a organizaciones de extracción peronista, como las que integran la Unión Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), vinculada al Movimiento Evita de Emilio Pérsico, como a sectores de izquierda, entre ellos el Polo Obrero de Eduardo Belliboni.
Las razones del "achique" son múltiples, pero la principal es la interrupción en la entrega de alimentos secos por parte del Estado Nacional, lo que dejó en desuso grandes superficies de almacenamiento que se usaban para clientelismo.














