Desde que asumió la presidencia de Ecuador, Daniel Noboa enfrentó una serie de desafíos inéditos en el ámbito de la seguridad, que lo obligaron a tomar decisiones drásticas para restaurar la ley y el orden en un país sumido en el caos del crimen organizado.
Con el objetivo de exterminar a las mafias, el narcotráfico y las organizaciones terroristas, Noboa demostró ser un líder capaz de implementar reformas necesarias para garantizar la paz y la estabilidad en Ecuador.
Una crisis de seguridad sin precedentes
El 7 de enero de 2024, Ecuador fue sacudido por la fuga de uno de los más poderosos líderes del crimen organizado, José Macias Villamar, alias "Fito", desde la Penitenciaría del Litoral.
Este evento, acompañado de una serie de atentados y secuestros, marcó el inicio de lo que el presidente Noboa no dudó en calificar como un "conflicto armado interno" con la intervención de las Fuerzas Armadas para combatir a grupos del crimen organizado trasnacional.
En respuesta, y para defender al pueblo ecuatoriano, el presidente Noboa decretó el estado de emergencia y, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, lanzó operaciones para neutralizar las organizaciones delictivas que destruían al país.











