Mientras tanto, en lugar de dar espacio a una renovación legítima, la titular de la institución, en su afán de conservar su cargo como todo izquierdista, recibió el respaldo del bloque kirchnerista que, en un claro acto de apoyo político, promovió una resolución a través de la senadora Alicia Kirchner a finales de 2024.
Este respaldo, lejos de ser un avance para la defensa de los derechos de los niños, parece más bien una maniobra política en la que la gestión de Graham se perpetúa a base de favores y acuerdos políticos.
Para asegurarse de seguir en el puesto, Marisa Graham emitió el 7 de enero una resolución (1/25) en la que modificó la normativa interna de la Defensoría, basándose en una interpretación muy cuestionable de la Ley 26.061.













