En los videos de esas asambleas, que corresponden a lo sucedido en la empresa Cliba, se escucharon ataques verbales contra Pablo Moyano ("Pablito traidor", expresó un trabajador mirando a la cámara) por haber prometido públicamente, cinco meses antes, que "en octubre, cuando se termine el contrato de la recolección, las empresas de la ciudad de Buenos Aires van a tener que pagar la indemnización".
Tras su última intervención, el ex cotitular de la CGT optó por alejarse. No se comunicó con sus allegados ni respondió a sus mensajes. Incluso dejó de asistir a la sede del sindicato, dirigido por su padre Hugo, quien no apoyó su postura de convocar un paro general ni una movilización contra el Gobierno de Javier Milei.
En su entorno, acostumbrado a sus desconexiones totales en momentos de crisis, solo mencionan que en estos días Pablo Moyano está centrado casi exclusivamente en su rol como presidente del Club Atlético Social y Deportivo Camioneros, equipo que este año competirá en la Primera C y en el que juegan sus hijos Facundo (25 años, delantero y capitán del equipo) y Nicolás (21 años, mediocampista).












