La maniobra se gestó en las sombras de la burocracia estatal: primero fundaron la subsidiaria Leolabs Argentina SRL en Ushuaia. Posteriormente, en noviembre de 2022, la Subsecretaría de Comunicaciones, dependiente de la entonces Jefatura de Gabinete de la Nación, otorgó el permiso para construir esta estructura en la localidad de Tolhuin.
En apenas unos meses, el radar ya estaba operativo, vulnerando la integridad territorial ante la pasividad de un gobierno nacional entreguista.
La gravedad del hecho no fue solo una interpretación política. El propio Ministerio de Defensa, ante la evidencia contundente, emitió una resolución lapidaria: el radar representa una "amenaza a la seguridad nacional",. Según los informes técnicos, este dispositivo es apto para:










