La provincia de Buenos Aires está tomada por el crimen. La Matanza, bastión histórico del kirchnerismo, se ha convertido en tierra fértil para bandas armadas que operan con impunidad total. Esta semana, cuatro delincuentes emboscaron a un joven agente de la Policía Federal en plena vía pública, desatando un tiroteo salvaje que terminó con una víctima inocente: Thiago Correa, un nene de 7 años con muerte cerebral confirmada.
Pero antes de lamentar esa tragedia —ya ampliamente cubierta— es fundamental señalar con nombre y apellido a los verdaderos responsables del horror:
Brandon Daniel Corpus Antelo, de 18 años, murió tras recibir un disparo en el cuello durante el enfrentamiento.
Uriel Emanuel Leyva, de 21 años, permanece internado con heridas graves.












