Durante un programa en TN en donde se debatía sobre las universidades argentinas, un estudiante extranjero exigió se les aumenten los impuestos a los argentinos para asegurar un mayor financiamiento de las universidades públicas, mientras se mantiene la gratuidad para alumnos de otros países.
Se trata de Emilio Ponce, un estudiante ecuatoriano de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien defendió el acceso irrestricto al sistema educativo argentino durante la entrevista. En ese contexto, al ser consultado sobre cómo aumentar los recursos para las universidades, propuso una mayor carga tributaria.
“Por supuesto que hay que pensar en nuevas formas de financiamiento, aplicando impuestos a las grandes riquezas del país, eso es una gran forma de financiamiento, por supuesto que hay formas de financiamiento”, afirmó, al plantear que el Estado debe recaudar más para sostener el sistema.
Sus dichos generaron fuertes críticas, especialmente por exigir que los ciudadanos argentinos deban afrontar mayores impuestos para financiar un servicio del que se benefician extranjeros sin ningún tipo de aporte directo.
La polémica también escaló cuando se le consultó sobre la posibilidad de que los estudiantes internacionales paguen un arancel por estudiar en Argentina de manera gratuita.
Lejos de avalar esa alternativa, Ponce la descartó de plano. “100.000 pesos de qué serviría para la financiación? No tenemos que hablar de eso. Es crear un enemigo interno”, respondió, rechazando cualquier esquema de contribución por parte de quienes llegan al país a estudiar.
Emilio Ponce, estudiante ecuatoriano de la UBA.
La polémica de fondo
El eje del cuestionamiento gira en torno a la equidad del sistema. Mientras Argentina mantiene universidades públicas gratuitas y abiertas para extranjeros, en los países de la región no existe reciprocidad, y los estudiantes argentinos deben pagar aranceles elevados para el acceso a la educación.
En ese marco, las declaraciones también reavivaron el debate sobre el impacto de los impuestos como herramienta de financiamiento. Propuestas como gravar a las grandes riquezas ya tuvieron antecedentes en el país, con resultados ampliamente negativos por su efecto sobre la inversión y la actividad económica.
Este tipo de políticas, lejos de ser inofensivas, destruyen el crecimiento económico a largo plazo, desincentivan la generación de empleo, reducen la llegada de capitales y afectan la competitividad del país, empobreciendo a todo el país.