El 28 de diciembre de 2020, la pareja llegó a la Residencia Presidencial en un vehículo conducido por DP, quien los trasladó desde Posadas para el evento social. Aunque consta en las actas la entrada, la familia de Fabiola no registró su salida de Olivos. Sin embargo, el 6 de enero se registró un vuelo presidencial en el que Fabiola viajó a Posadas, regresando el mismo día. Esto sugiere que, o bien Tamara y su esposo se teletransportaron sin dejar rastro, o Fabiola utilizó un helicóptero y un avión para trasladar a su familia, mientras el resto de los argentinos se "quedaba en casa".
La impunidad de Tamara Yáñez se hizo evidente cuando publicó una foto en el chalet de huéspedes de Olivos, donde se puede ver claramente el sillón característico de esa habitación y parte del cuadro del pintor peruano Roberto Mamani que adorna el ambiente. Es difícil creer a Fabiola Yáñez, quien parece vivir en un mundo de fantasía. Tanto es así que el 14 de julio de 2021, día en que Argentina alcanzaba los 100.000 muertos por COVID, ella publicaba una foto en Instagram en la cual estaba sentada sonriente y con un ramo de flores.
Denuncia que Alberto la manipulaba y denigraba ejerciendo violencia psicológica, pero incluso en las conversaciones filtradas por la prensa que apoya su causa, es ella quien califica a su pareja de "infeliz", "pusilánime" y "mal proveedor". También resulta difícil empatizar con el "encierro" que dice haber sufrido Fabiola, quien celebraba su cumpleaños con sus "amigues" y llevaba a su familia a Olivos, mientras muchos de nosotros no pudimos, ni siquiera, despedir a nuestros seres queridos.