El escándalo que sacude al sistema de salud argentino tiene nombre propio: Ariel García Furfaro, conocido ya como el “Señor del Fentanilo”. Dueño del grupo HLB Pharma, está acusado junto a sus cómplices de fabricar y distribuir lotes de fentanilo contaminados que provocaron mas de 100 muertes. La investigación judicial, encabezada por el juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, y la fiscal Laura Roteta, exhibe un entramado de negligencia criminal, encubrimiento y corrupción que durante años se ocultó bajo las narices del INAME y la ANMAT, organismos desmantelados y cooptados políticamente durante el kirchnerismo.
Lejos de tratarse de un accidente, los chats internos del laboratorio muestran que los directivos y empleados sabían perfectamente el riesgo que implicaba su operatoria. En diciembre de 2024, cuando se fabricó el lote 31202 de fentanilo adulterado, un técnico advirtió: “Pudo haber explotado eso tranquilamente”. La frase no solo refleja la manipulación irresponsable de químicos vencidos, sino también el cinismo con que se trataba la vida de los pacientes.

Antes de las inspecciones de la ANMAT, los empleados recibían alertas internas: “Escondan todos los reactivos vencidos”. La orden era clara: ocultar bajo la lluvia y al sol sustancias químicas peligrosas, evitando que los inspectores encontraran pruebas de irregularidades. En un chat del 8 de marzo de 2025, se adjuntó incluso una foto de los productos químicos tirados a la intemperie.
La improvisación llegaba a niveles grotescos: cuando se anunciaba una inspección, pintaban las paredes descascaradas y escondían drogas vencidas. Un empleado resumió la desesperación: “Estamos al horno. Y bueno, habrá que pelearla”.

La lista de imputaciones fiscales
Fabricación y venta de los lotes 31202 y 31244 de fentanilo adulterado, con al menos 20 muertes confirmadas.
Desobediencia a órdenes expresas de ANMAT para retirar productos del mercado.









