La grave crisis de inseguridad en la provincia de Buenos Aires alcanza niveles alarmantes, con ciudadanos que son asesinados a diario a manos de delincuentes, mientras el gobierno del ultra kirchnerista Axel Kicillof niega la realidad y abandona a los bonaerenses.
En este contexto, las recientes declaraciones del ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, resultan un insulto a las víctimas y sus familias. Según el funcionario, en los últimos cinco años se han obtenido "las mejores estadísticas" en materia de seguridad, asegurando que "bajamos los homicidios como nunca antes, equipamos a la policía como nunca antes y los homicidios en ocasión de robo cayeron 55,6%".
Sin embargo, la realidad desmiente categóricamente las palabras del ministro kirchnerista. La provincia de Buenos Aires se convirtió en un territorio donde el crimen organizado, los robos y los homicidios son moneda corriente.












