El nuevo gobierno de Uruguay, encabezado por el comunista Yamandú Orsi, tomó una decisión que atenta contra la estabilidad democrática en América Latina.
En un giro inesperado por algunos, y esperado por otros, la administración izquierdista de Orsi ha decidido desconocer el mandato de tanto el dictador Nicolás Maduro, como el legítimo presidente de Venezuela, Edmundo González Urrutia, alineándose con un enfoque ambiguo y peligroso respecto a la crisis venezolana.
El canciller Mario Lubetkin fue el encargado de comunicar esta postura, que contradice abiertamente la política del anterior presidente Luis Lacalle Pou, quien reconoció la victoria de González Urrutia, basándose en pruebas claras de fraude electoral por parte del régimen chavista.












