Su importancia logística la convirtió también en un blanco predilecto para grupos dedicados al narcotráfico, el contrabando y el tráfico de personas. La gran cantidad de puertos públicos y privados, las distancias y la falta histórica de tecnología adecuada facilitaron la instalación de estas redes.
El Plan Paraná incorpora radares de largo alcance, drones con visión nocturna, cámaras térmicas, escáneres de contenedores y sistemas de monitoreo en tiempo real.
También articula información con organismos internacionales como la Agencia Europea sobre Drogas (EUDA), la ONUDD, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas y la DEA de Estados Unidos. Esta cooperación permitirá un seguimiento más preciso de embarcaciones, movimientos sospechosos y patrones delictivos regionales.












