El Gobierno de Javier Milei oficializó este lunes la disolución de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), ícono de la corrupción kirchnerista, como parte del proceso de reestructuración profunda del Estado argentino.
El anuncio sobre el cierre definitivo de uno de los organismos más polémicos del aparato público nacional fue realizado desde Casa Rosada, y representa un gran avance en la transparencia de la gestión pública.
La medida fue firmada a través de un decreto presidencial y se enmarca dentro de las facultades delegadas al Gobierno de Milei, las cuales hace uso el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. Además de Vialidad Nacional, el paquete incluye la disolución de la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Desde el Gobierno de Milei que el objetivo es poner fin a estructuras burocráticas ineficientes, costosas y en muchos casos relacionadas con focos de corrupción kirchnerista, transfiriendo sus funciones esenciales al Ministerio de Economía y creando nuevos entes de control con mayor transparencia y profesionalismo.












