Los 207 Stryker destinados al Ejército Argentino serán empleados, principalmente, en tareas de patrullaje y control fronterizo. Este refuerzo se enmarca en un contexto internacional marcado por los conflictos entre Israel y Estados Unidos frente a Irán y sus grupos terroristas aliados.
Uno de los puntos más sensibles en la política de defensa argentina continúa siendo la Triple Frontera, donde el grupo Hezbolá operó con relativa facilidad en el pasado, aprovechando la convergencia entre Brasil, Paraguay y Argentina. Diversas investigaciones vinculan a células terroristas radicadas en esa zona con los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA.
Según informes de inteligencia compartidos por Estados Unidos e Israel, la atención en materia de seguridad ya no se concentra únicamente en la Triple Frontera: ahora también se extiende hacia la zona limítrofe con Bolivia. La administración del presidente boliviano, el socialista Luis Arce, ha establecido vínculos con el régimen iraní, lo que ha permitido al terrorismo chiita encontrar una nueva base operativa en el sur del continente.
En este escenario internacional, y tras la firma del acuerdo con el Departamento de Defensa estadounidense, el ministro Luis Petri destacó la reciente operación aérea liderada por Estados Unidos para desmantelar el programa nuclear de Irán.
“El liderazgo de Trump en el conflicto con Irán dejó una enseñanza clara: las democracias deben tener capacidad de disuasión para defender sus valores y la libertad de sus compatriotas. Desde que asumió Milei, la Argentina está transitando ese mismo camino”, afirmó Petri, acompañado por el secretario Pete Hegseth.
Y concluyó con contundencia: “El régimen iraní lo entendió con crudeza: la destrucción de sus instalaciones nucleares fue el resultado de una decisión valiente. Trump demostró que no se negocia con terroristas, se los derrota. Nosotros creemos lo mismo”.
Durante el encuentro, Petri extendió una invitación oficial a Hegseth para visitar la Argentina. Todo indica que el secretario de Defensa podría arribar a Buenos Aires antes de que termine 2025. Para entonces, si se mantienen los plazos establecidos, el país ya contará con los seis aviones F-16 adquiridos a Dinamarca y con los primeros ocho blindados Stryker operativos en el Ejército.