Uno de los ejes centrales es la creación de una Comunidad de Inteligencia, un ámbito de integración funcional permanente bajo la conducción de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Este espacio permitirá compartir información estratégica entre los distintos organismos especializados del Estado, incorporando saberes sectoriales clave —económicos, tecnológicos, sanitarios, financieros y comunicacionales— al análisis nacional.
En paralelo, se establece una Comunidad Informativa, integrada por organismos estatales que, sin producir inteligencia en sentido estricto, aportarán datos relevantes para ampliar la base de información estratégica del Estado.
Otro punto clave es la separación clara entre ciberseguridad y ciberinteligencia. Mientras la ciberseguridad quedará enfocada en la protección de redes, sistemas y activos críticos —con la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad en el ámbito de la Jefatura de Gabinete—, la ciberinteligencia se concentrará en la obtención de conocimiento estratégico desde el ciberespacio. Esta distinción busca mayor transparencia, cooperación internacional y acceso a financiamiento específico.












