Tras años de abandono, el Gobierno nacional informó la reactivación de líneas productivas clave en Fabricaciones Militares con el objetivo de abastecer nuevamente a la Defensa Nacional y recuperar capacidades industriales que el país supo tener, pero que fueron deteriorándose con el paso del tiempo.
Uno de los principales avances fue el encendido del horno de forja para volver a producir vainas y componentes de munición de 105 y 155 milímetros. Se trata de un paso central para reconstruir una cadena de producción vinculada directamente con las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas, especialmente en un contexto internacional donde la industria de defensa volvió a ocupar un lugar prioritario












