Un consorcio encabezado por Rowing S.A. y Transclor ofreció USD 340,2 millones por el 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) y se quedó con la concesión para operar la compañía durante los próximos 30 años, con la posibilidad de extender el contrato por una década más.
La adjudicación representa un nuevo avance del Gobierno de Javier Milei en su política de reducir el peso del Estado en empresas de servicios y terminar con un esquema sostenido durante años mediante transferencias de fondos públicos.
El grupo ganador está encabezado por Rowing S.A., empresa de ingeniería fundada por Walter Román, junto con Transclor, propiedad del empresario Mauricio Filiberti. También participan del consorcio Daniel Vila y José Luis Manzano, socios de Filiberti en Edenor, además de Arcos Saneamento e Participações, perteneciente al Grupo Equipav de Brasil, y el fondo PHX Aqua AR B.V., con sede en los Países Bajos.
La oferta ganadora superó a la presentada por el Grupo Roggio, que había ofrecido USD 285 millones por las acciones que permanecían en manos del Estado.
El contraste entre la privatización y las millonarias transferencias del Estado
La operación se produce después de años en los que AySA demandó fuertes recursos del Tesoro Nacional para sostener su funcionamiento.
Según informó el Ministerio de Economía, entre 2006 y 2023 AySA recibió más de USD 13.400 millones en transferencias del Tesoro, pese a que una parte importante del área concesionada todavía no contaba con cobertura completa de agua potable y cloacas.
















