Los planteles salieron con remeras en defensa de la AFA y el público reaccionó con insultos.
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En la previa del encuentro por el Torneo Apertura, los planteles de San Lorenzo de Almagro e Instituto Atletico Central Cordoba salieron al campo del Nuevo Gasómetro con una remera que llevaba la consigna “Basta de perseguirnos. AFA somos todos los clubes”, en respaldo a la Asociación del Fútbol Argentino y a su presidente investigado por escándalos de corrupción, Claudio "Chiqui" Tapia.
La imagen buscó transmitir unidad institucional en un momento delicado para la conducción del fútbol local. Sin embargo, la reacción en las tribunas fue exactamente la opuesta. Desde distintos sectores del estadio bajaron cánticos e insultos dirigidos a Tapia, dejando en evidencia el malestar de una parte importante de los socios con la actual dirigencia.
El gesto se produjo apenas días después de que la Liga Profesional de Futbol anunciara la suspensión de la novena fecha del campeonato para la primera semana de marzo. La medida coincide con la citación judicial a Tapia y al tesorero Pablo Toviggino en el marco de una causa iniciada por la Agencia de Recaudacion y Control Aduanero por presunta evasión de aportes millonarios.
En ese contexto, los clubes cerraron filas en defensa de la conducción. San Lorenzo difundió un comunicado en el que respaldó la suspensión del torneo y defendio el modelo único de asociaciones civiles. Instituto expresó una postura similar, alineándose con la decisión adoptada por el Comité Ejecutivo de la AFA.
Pero el respaldo institucional no logró calmar a la base social. En el caso del Ciclón, el enojo viene acumulándose desde semanas atrás. La programación que obligó al equipo a disputar dos partidos en apenas 48 horas generó fuertes críticas entre los hinchas, que cuestionaron la organización del calendario y la falta de previsión dirigencial.
Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA.
La escena del Nuevo Gasómetro fue el reflejo de esa tensión: jugadores posando con un mensaje de apoyo a la cúpula y una tribuna que respondió con silbidos y reproches. La distancia entre dirigentes y socios quedó expuesta sin filtros.
El episodio confirma que el debate sobre la conducción del fútbol argentino está lejos de saldarse. Mientras la dirigencia insiste en cerrar filas ante las investigaciones judiciales y defender el modelo vigente con sus escándalos de corrupción, en las tribunas crece el descontento.