El jueves 27 de noviembre, a las 9 de la mañana, en el Juzgado Correccional Nº 1 de San Martín, se resolvió la causa que investigaba la agresión sufrida por Yasmín Arabena Toledo mientras la joven repartía folletos de La Libertad Avanza.
El fiscal decidió desistir de la acusación contra Cristian Godoy, el travesti identificado como el autor del hostigamiento que quedó grabado en videos. En los registros se denota claramente como "Cris" le pasa los genitales por la cara a Yasmín mientras la joven intentaba cubrirse en el piso. Sin embargo, para el fiscal estas no fueron pruebas suficientes.
La víctima llegó al juicio después de días de presiones, porque el colectivo que acompañaba al acusado la hostigó para que no se presentara, amenazándola y deslegitimando públicamente su testimonio. Nada de eso fue tomado en cuenta por la Justicia.
Según consta en el material del caso, el abogado penalista de “La Púrpura” —agrupación que acompañó a Yasmín— advirtió que lo ocurrido “no se puede dejar pasar”. También señaló que son acciones que se repiten: “Delito tras delito en cada manifestación”, señalando la sistematicidad de la violencia ejercida por sectores radicalizados del activismo LGBT.
Un acusado que se burlaba de la víctima
La audiencia comenzó con el testimonio de un joven de 28 años que presenció los hechos. El fiscal le pidió permiso para tutearlo y luego lo interrogó sobre el contexto político: “¿Estaban en campaña? ¿Tenían elecciones próximas?”.
El testigo confirmó todo. Su relato fue contundente: alrededor de veinte personas formaron una barrera, impidieron auxiliar a Yasmín y la agredieron con escupitajos, insultos y alcohol. En medio de ese cerco, el acusado —Cristian Godoy— realizó un “baile erotizante”, acercando sus genitales al rostro de la víctima.

Mientras el testigo declaraba, "Cris" se reía. El travesti hacía muecas, se perfumaba, se miraba las uñas negras, se ponía crema y no ocultaba su desprecio por el proceso judicial. La actitud fue tan evidente que su propio abogado tuvo que pedirle que se calmara.
Al momento de la declaración de la víctima, el fiscal insistió en detalles milimétricos sobre el contacto: si le vio los genitales, si hubo apoyo, si fue a centímetros. Esa diferencia ridícula —si hubo roce o si quedó apenas separado— terminaría definiendo todo.









