El Gobierno de Javier Milei ha anunciado una serie de reformas importantes en la financiación del cine nacional con el fin de optimizar el uso de los recursos estatales y asegurar una mayor eficiencia en la utilización de fondos públicos.
Según un comunicado del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, “el Gobierno ha decidido dejar de financiar películas que prácticamente no lograron captar la atención del público”.
Esta decisión se tomó tras analizar los datos de espectadores de las producciones subvencionadas por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) durante 2023, donde más de 100 películas que recibieron fondos tuvieron menos de 1.000 espectadores cada una, y algunas ni siquiera llegaron a los 10 espectadores.
El nuevo enfoque de financiación fue establecido por el decreto 662/24, que introduce cambios importantes en la asignación de subsidios para el cine nacional. Estas medidas fueron acordadas tras un trabajo conjunto entre la Secretaría de Cultura, dirigida por Leandro Cifelli, el INCAA, bajo la dirección de Carlos Pirovano, y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger. La reforma tiene como objetivo maximizar el beneficio para los contribuyentes y los espectadores.
Entre los cambios más significativos del decreto se encuentra la exigencia de que las producciones que busquen subsidios financien al menos el 50% de sus proyectos con recursos privados. Además, se ha establecido un tope máximo para el financiamiento de cada producción con el fin de evitar que unos pocos proyectos acaparen los recursos estatales de manera recurrente. Otra disposición importante es que las productoras que hayan recibido subsidios no podrán solicitar más recursos públicos durante el año siguiente a la finalización de su proyecto.
El INCAA también ajustará sus criterios presupuestarios. En adelante, los fondos destinados a gastos corrientes, estructurales y de funcionamiento no podrán exceder el 20% de los ingresos del organismo. Estas medidas tienen como objetivo reorganizar los gastos para utilizar los recursos de manera más eficiente y fomentar la escuela de cine, la búsqueda de nuevos talentos y una producción audiovisual competitiva.








