Bajo la excusa de combatir la inseguridad, el intendente macrista de Villa Allende, Pablo Cornet, que en los últimos meses se ha acercado a la vicepresidente Victoria Villarruel y actualmente trabajan en tándem, está buscando aprobar una fuerte restricción a la circulación en su municipio, que carece de constitucionalidad alguna y recuerda a muchos a la cuarentena de Alberto Fernández.
El pasado lunes, una masiva marcha frente a la casa municipal viralizó a nivel nacional la noticia, y Cornet se atajó diciendo que tiene el apoyo del Gobierno Nacional. Esto es falso, debido a que el único apoyo que tiene es el de Villarruel, y no el del Poder Ejecutivo Nacional y mucho menos el de La Libertad Avanza, según explicaron las diputadas Lilia Lemoine y María Celeste Ponce, que participaron de las protestas.
La propuesta oficial de Cornet, que se prevé tratar esta semana en el Concejo Deliberante local, al mejor estilo Cuba y Venezuela, pretende cerrar calles con portones metálicos de dos metros de altura que restringirán el paso de vehículos y motocicletas y decretar toque de queda de las 10 de la noche a las 6 de la mañana.
Para financiar la colocación de los portones y el aumento de la seguridad para hacer cumplir las restricciones, Cornet quiere impulsar una tasa municipal para todos los residentes que podría oscilar entre 5.000 y 8.000 pesos por mes.
Los reclamos de los ciudadanos
“Queremos colaborar con la seguridad pero no queremos que nos encierren. No le encontramos lógica a que nos restrinjan el paso de noche y después quede todo libre. Les facilitamos el trabajo a los ladrones porque de día es cuando las casas quedan solas, cuando salimos a trabajar”, expresó Javier Saad, uno de los vecinos autoconvocados en la protesta que habló con La Voz del Interior.
Dueños de comercios se están movilizando y organizando para expresar su preocupación ante el entorpecimiento que traería la medida en el traslado y movimiento de clientes. Especialmente, aquellos que tienen comercios nocturnos, como restaurantes, bares y boliches, que prácticamente deberán cerrar sus puertas como tuvieron que hacer en 2020 durante la pandemia.










