En una semana marcada por una serie de exitosas operaciones militares, Israel logró exterminar la cadena de mando de Hezbolá, el grupo terrorista islámico del Líbano.
Mediante de una secuencia de ataques aéreos, los tres líderes del grupo terrorista fueron abatidos, dejando a la organización en una situación de vulnerabilidad sin precedentes. Este éxito estratégico debilita gravemente la estructura de Hezbolá, que es un actor clave en los conflictos de Medio Oriente y un firme aliado de Irán.
El primero en caer fue Hassan Nasrallah, líder supremo de Hezbolá desde 1992, quien fue eliminado el 27 de septiembre en un ataque aéreo israelí.
Nasrallah, conocido por su odio hacia Israel y Occidente, era una figura muy respetada por los terroristas de Hezbolá. Su muerte generó un caos inmediato dentro del grupo, que rápidamente nombró a Hassan Khalil Yassin como su sucesor.










