Con un presupuesto consolidado que alcanza niveles récord en ese rubro, el gobierno provincial sostiene estructuras administrativas, programas de capacitación, subsidios, campañas y organismos cuya eficacia en términos de impacto social ha sido escasamente evaluada. Sin embargo, estas partidas crecen año a año, incluso en contextos de ajuste generalizado.
La controversia se profundiza al conocerse que, en simultáneo, el Ejecutivo bonaerense mantiene deudas significativas con instituciones médicas clave. El Hospital Garrahan, uno de los centros pediátricos de mayor referencia en América Latina, arrastra una deuda de más de $4.135 millones por parte de IOMA, la obra social provincial, administrada por el propio gobierno de Kicillof.
A esto se suman pasivos por $149.000 millones con otros cinco hospitales de gestión compartida entre Nación y Provincia, localizados en zonas con alta demanda sanitaria como Cañuelas, La Matanza, Florencio Varela y Esteban Echeverría.












