El dictador de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, advirtió hace unos días que no intervendrá para proteger a los países occidentales de la llegada de inmigrantes ilegales, un tema que generó tensiones entre Minsk y la Unión Europea.
"Nos acusan de que fomentamos la inmigración. Siempre fui franco. No defenderemos a nadie de los inmigrantes. Especialmente a aquellos que adoptan sanciones económicas contra nosotros. ¿Por qué deberíamos defenderlos?", afirmó Lukashenko tras asistir a una misa navideña, según informó la agencia BELTA.
Lukashenko, quien ha sido señalado por usar a los inmigrantes ilegales como una herramienta en una guerra híbrida contra sus vecinos, reconoció que Bielorrusia es un punto clave en el tránsito de los indocumentados hacia Occidente.
Además, subrayó que entre los inmigrantes hay quienes huyen de conflictos bélicos, pero también quienes buscan empleo "y enviar algo de dinero a casa para alimentar a sus hijos". "Pero la inmigración descontrolada es una tragedia", señaló.













