Lumilagro quedó en el centro del debate tras un mensaje en redes sociales. La histórica marca de termos defendió su estrategia de transformación para mantenerse competitiva en un mercado cada vez más exigente.
La empresa planteó una pregunta directa: “¿Preferirías pagar $100 mil más por un termo?”. El mensaje apuntó a explicar su decisión de reducir costos y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Lejos de ser una provocación vacía, la postura refleja un dilema real: precio accesible o producción ineficiente.
Competitividad o precios inaccesibles: el dilema del mercado
Lumilagro explicó que su reconversión busca garantizar su continuidad. La empresa dejó de producir parte de sus termos en el país para enfocarse en la importación y así ofrecer productos más competitivos.
Sin estos cambios, los precios hubieran sido mucho más altos. En un contexto económico complejo, eso habría reducido aún más las ventas.
El mensaje de la compañía fue claro: adaptarse o desaparecer.
Hoy enfrenta un desafío distinto: competir con productos importados y un mercado globalizado.
El director ejecutivo, Martín Nadler, explicó que la caída en la demanda también fue clave. Los termos con botella de vidrio registraron una baja cercana al 60% tras la pandemia.
Críticas en redes y respaldo a la lógica empresarial
El mensaje generó reacciones divididas. Algunos usuarios cuestionaron el tono de la empresa. Otros, en cambio, respaldaron su postura.
Entre los argumentos a favor, se destacó uno central: una empresa necesita ser competitiva para sobrevivir.
“Un contrato de trabajo no es una adopción”, señaló un usuario. La frase sintetiza una idea clave en el debate económico: sin rentabilidad, no hay empleo sostenible.
Recuperación de ventas y apuesta al crecimiento
A pesar de las críticas, Lumilagro asegura que la estrategia empieza a dar resultados. La incorporación de nuevos productos impulsó una recuperación en las ventas.
“La recepción fue excelente”, destacó Nadler.
La empresa apuesta a seguir creciendo con una estructura más eficiente. Y deja abierta la posibilidad de volver a producir en el país si las condiciones lo permiten.