Desde su llegada al poder, la primer ministro italiana, Giorgia Meloni, se convirtió en uno de las principales figuras de derecha en todo el mundo. El líder del Partido Popular español, Alberto Núñez Feijóo, elogió repetidamente su gestión migratoria como un ejemplo a seguir.
Además, dentro de Italia, las políticas implementadas se alinean estrechamente con el conservadurismo de líderes como Viktor Orbán, Marine Le Pen o Geert Wilders.
En septiembre, la presidente del partido Hermanos de Italia (Fratelli d'Italia) presentó al Parlamento su nueva "ley antipiquetes", que penaliza los cortes de calle de sindicalistas, manifestantes violentos o de activistas climáticos, estableciendo penas de hasta dos años de prisión.
Esta nueva normativa de seguridad ciudadana, apodada "ley anti-Gandhi" por la oposición, crea 20 nuevos delitos y aumenta las penas para quienes se resistan a la policía.









