Elon Musk volvió a desafiar los límites de la industria automotriz con la presentación del nuevo Tesla Roadster, un deportivo eléctrico desarrollado con tecnología de SpaceX que sorprendió al público al circular completamente boca abajo, despegar de una enorme rampa, girar en el aire y aterrizar por sus propios medios, convirtiendo en realidad una de las promesas más ambiciosas del empresario.
La presentación se realizó en una instalación de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas, casi nueve años después de que Tesla mostrara por primera vez el prototipo de segunda generación del deportivo eléctrico. Durante la exhibición, el Roadster ascendió por una estructura curva hasta quedar invertido gracias a un sistema de succión y posteriormente salió al aire, realizó la maniobra y aterrizó utilizando propulsores incorporados al vehículo.










