El canciller Pablo Quirno desmontó este viernes la operación mediática impulsada por dirigentes kirchneristas alrededor del ingreso de un petrolero británico al puerto de Ushuaia, luego de que sectores opositores intentaran presentar el episodio como una violación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
Durante los últimos días, referentes del kirchnerismo, legisladores nacionales y funcionarios de Tierra del Fuego cuestionaron la presencia de la embarcación y acusaron al Gobierno nacional de permitir una operación incompatible con la defensa de los intereses argentinos.
El petrolero británico VS Promise.
Sin embargo, Quirno expuso una serie de datos que contradicen el relato que buscó instalar la oposición. El buque en cuestión había sido contratado para transportar petróleo producido en la Cuenca Marina Austral, dentro de territorio argentino, y provenía de Río Cullen, donde se carga el crudo extraído de los yacimientos fueguinos operados por TotalEnergies y sus socios.
Lejos de tratarse de una actividad vinculada con las autoridades británicas que ocupan ilegalmente las Islas Malvinas, la operación forma parte de la propia industria hidrocarburífera de Tierra del Fuego. La propia provincia fiscaliza esas operaciones, controla los volúmenes producidos, supervisa las cargas y certifica el origen del petróleo.
Además, la explotación de Río Cullen genera regalías, empleo y actividad económica para Tierra del Fuego. El propio Gobierno provincial adoptó recientemente medidas destinadas a garantizar la continuidad de esa producción por el peso que tiene sobre la economía local.
El kirchnerismo intentó instalar una violación de soberanía del Gobierno Nacional por una actividad aprobada y supervisada por el mismo kirchnerismo.
Quirno también recordó que el consorcio encargado de la explotación posee concesiones que fueron prorrogadas por la misma administración fueguina, acompañadas por compromisos de inversión superiores a USD 530 millones y un incremento en las regalías percibidas por la provincia.
De esta manera, la acusación kirchnerista intentó asociar la nacionalidad del buque con una supuesta concesión frente al Reino Unido, pese a que la embarcación se encontraba participando de una operación comercial relacionada con petróleo producido y fiscalizado en territorio argentino. "¿Qué fue lo inadmisible?", cuestionó Quirno al responder a las acusaciones opositoras.
Los kirchneristas llegaron incluso a presentar un proyecto de resolución al Congreso.
El canciller remarcó además que el buque no tenía ningún vínculo con las ilegítimas autoridades británicas de las Islas Malvinas, diferenciando la producción hidrocarburífera argentina de cualquier explotación realizada bajo control británico en el archipiélago.
Finalmente, Quirno cuestionó que sectores del kirchnerismo utilicen la causa Malvinas para montar una polémica política contra el Gobierno de Javier Milei. "La Cuestión Malvinas merece ser defendida con seriedad", sostuvo el funcionario, quien remarcó que defender la soberanía argentina también implica distinguir los hechos de las operaciones políticas.