La estrategia económica de Gelbard terminó financiando uno de los regímenes más delirantes y brutales de África.
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La historia del régimen de Jean-Bédel Bokassa en la República Centroafricana quedó registrada como uno de los episodios más insólitos y brutales del siglo XX.
Sin embargo, también dejó una huella directa en la Argentina, ya que, durante los gobiernos peronistas de la década de 1970, el Estado argentino le otorgó un préstamo a un dictador que se creía Napoleón, una deuda que jamás fue saldada y que con el paso del tiempo se transformó en un pasivo millonario.
Bokassa llegó al poder en 1966 tras un golpe de Estado. Formado militarmente en Francia, país al que admiraba profundamente, desarrolló una obsesión particular por Napoleón Bonaparte.
En medio de esa fascinación, el 4 de diciembre de 1976 cambió el nombre del país y se autoproclamó emperador del flamante Imperio Centroafricano bajo el título de Bokassa I, consolidando un régimen personalista y autoritario que combinó violencia extrema, culto a la personalidad y delirio imperial.
Jean-Bédel Bokassa.
Un año más tarde, el 4 de diciembre de 1977, organizó en Bangui una ceremonia de coronación diseñada como una réplica casi exacta de la coronación de Napoleón en 1804. El evento tuvo un costo aproximado de 20 millones de dólares de la época, lo que equivale a unos 75 millones de dólares en valores de 2011. En un país sumido en la pobreza extrema, ese gasto representó cerca del 20% del Producto Bruto Interno.
Para la ceremonia, Bokassa mandó traer desde Francia una corona adornada con miles de diamantes, un trono de oro macizo en forma de águila que pesaba alrededor de dos toneladas, carruajes antiguos, caballos de raza y toneladas de comida y vino europeo. Todo esto ocurrió mientras la población carecía de infraestructura básica, hospitales y escuelas. Gran parte de la ayuda financiera que Francia enviaba al país terminó financiando ese despliegue imperial.
El régimen de Bokassa fue tan excéntrico como brutal. Tuvo 17 esposas y 58 hijos, y su gobierno estuvo marcado por una violencia extrema. Existen denuncias de canibalismo que incluyen a opositores, aliados e incluso cientos de niños.
Su imperio tuvo una vida breve. En 1979, tras una serie de masacres estudiantiles y el deterioro definitivo de su imagen internacional, Bokassa fue derrocado y el Imperio Centroafricano colapsó.
Juan Domingo Perón y José Ber Gelbard.
La deuda del peronismo
En ese contexto se inscribe el vínculo con la Argentina. Durante los años 1973 y 1974, el peronismo le ortorgó un préstamo millonario al régimen de Bokassa como parte de una estrategia económica impulsada por José Ber Gelbard, entonces ministro de Economía durante las presidencias de Héctor Cámpora y Juan Domingo Perón. La operación consistió en préstamos financiados por el Estado argentino para que el gobierno centroafricano comprara productos argentinos.
El monto inicial de esa deuda fue de aproximadamente 10 millones de dólares. Sin embargo, tras el colapso del régimen y la caída de Bokassa, la República Centroafricana nunca pagó ni el capital ni los intereses. La deuda quedó en mora permanente y, con el paso de las décadas, se fue incrementando hasta alcanzar una cifra cercana a los 44 millones de dólares.
Así, una política comercial impulsada por el peronismo terminó vinculando a la Argentina con uno de los dictadores más delirantes de la historia contemporánea. El resultado fue una deuda incobrable originada en el financiamiento estatal a un emperador africano que se creía Napoleón y que dejó tras de sí un país devastado y una cuenta que nunca se cerró.