En septiembre, la Policía porteña ya había incorporado 500 pistolas Byrna, otro tipo de arma de baja letalidad que opera con aire comprimido. Las Byrna permiten neutralizar una amenaza a una distancia de hasta 20 metros, funcionando como una alternativa menos letal antes de recurrir al uso de armas de fuego.
Jorge Macri afirmó que la implementación de estas tecnologías es un paso hacia un entorno más seguro y ordenado en la ciudad. "Siempre vamos a estar en una actitud preventiva, atentos al mapa del delito, y siendo proactivos", aseguró.
Las pistolas Taser no solo son efectivas en la detención de delincuentes, sino que también se diseñaron para ser utilizadas en situaciones críticas, como reducir a personas con brotes psicóticos o a potenciales suicidas.
Cada dispositivo cuenta con un sistema de grabación que documenta la secuencia del disparo, incluyendo imágenes y audio, lo que permite verificar las circunstancias de uso. Además, los agentes que operen las Taser llevarán un sistema de cámara corporal que activará la grabación al desenfundar el arma, garantizando un control riguroso sobre su utilización.