El Gobierno de Javier Milei anunció una profunda reforma del régimen migratorio argentino que, entre otras cosas, endurece de manera significativa los requisitos para acceder tanto a la residencia permanente como a la ciudadanía.
Con el objetivo de ordenar el sistema, desalentar el ingreso irregular y priorizar el arraigo genuino, las nuevas medidas marcan un giro respecto del enfoque previo, más permisivo y basado en vínculos familiares o estadías ilegales prolongadas.
Residencia: fin del acceso automático por vínculos familiares
Hasta ahora, obtener la residencia permanente era relativamente fácil para quienes pudieran demostrar lazos familiares con ciudadanos argentinos. Si una persona acreditaba ser cónyuge, padre o hijo de un argentino, accedía automáticamente al derecho de residencia.
Además, quienes demostraban arraigo —es decir, que su estabilidad personal, laboral o social estaba centrada en el país— también podían tramitar la residencia.












