Kicillof dijo en 2019 que “si hay inundación es culpa del gobernador”: hoy su gestión quedó bajo el agua.
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Barrios inundados, autos arrastrados y miles de vecinos sin luz marcaron una nueva jornada de caos en la provincia de Buenos Aires, donde el temporal volvió a mostrar el abandono estructural del sistema hidráulico bonaerense.
La escena no es nueva, pero resulta particularmente incómoda para el propio gobernador Axel Kicillof, quien durante su campaña de 2019 había sido contundente: “Si hay una inundación, es responsabilidad del gobernador”. Hoy, sus palabras vuelven con fuerza mientras el temporal desnuda los límites de su gestión.
Candidatos de Fuerza Patria tapados por el agua en su territorio.
El distrito más golpeado fue San Martín, bastión peronista y tierra del Ministro de Infraestructura y Servicios públicos de la Provincia de Buenos Aires Gabriel Katopodis. En el barrio de Villa Maipú, varios vehículos fueron arrastrados por la corriente y terminaron apilados unos sobre otros. Los vecinos hablaron de “una corriente como de río” que atravesó las calles durante la madrugada. Mientras tanto, en la Avenida General Paz, en la frontera entre Ciudad y Provincia, un taxista murió dentro de su auto al quedar atrapado por el agua.
Tecnopolis bajo el agua.
El propio Kicillof había señalado años atrás que no se puede eludir la responsabilidad: “En 2015 aprendí que si había una inundación era culpa del gobernador. Cambió el gobierno, y ahora parece que es culpa del intendente”, decía entonces. Hoy, él es el gobernador y los distritos más afectados pertenecen a su mismo espacio político. La pregunta se impone sola: ¿a quién le cabe ahora la responsabilidad?
Hoy, el argumento que Kicillof utilizaba para señalar a otros se volvió en su contra. Las obras hídricas que prometió en campaña siguen inconclusas o con avances mínimos, entre ellas la mejora de los desagües del conurbano y la ampliación de los reservorios en la cuenca del Reconquista. Los mismos municipios que en años anteriores sufrieron tragedias por las lluvias —San Martín, La Matanza, Quilmes y Lanús— continúan sin soluciones de fondo y, paradójicamente, todos son gobernados por Fuerza Patria.
El agua bajó en San Martin, los desastres quedaron.
Los intendentes piden ayuda, los vecinos improvisan barricadas para frenar el agua y las promesas de un “Estado presente” se disuelven en el barro. La infraestructura hidráulica colapsada no distingue color político: el agua no pregunta quién gobierna, pero sí muestra quién no hizo lo que debía.
El temporal volvió a mostrar los límites estructurales de la provincia más poblada del país y el peso de una deuda que trasciende gobiernos. Sin embargo, quien hoy conduce el Ejecutivo bonaerense no puede eludir lo que él mismo definió como responsabilidad propia. Las lluvias pasarán, pero el desafío de gobernar con planificación y previsión seguirá pendiente.