Acusaciones de interferencia electoral
Según el informe de la PF, Torres y Vasques habrían utilizado sus posiciones de poder para dificultar el acceso a los centros de votación. Particularmente en el Nordeste de Brasil, donde Lula da Silva contaba con un amplio respaldo. Estas acciones incluyen presuntos bloqueos de carreteras y otras formas de intimidación que habrían limitado la participación electoral de los votantes de Lula.
La investigación ha recabado diversas pruebas que apuntan a la existencia de un supuesto plan coordinado para interferir en el proceso electoral. Esto ha generado fuertes críticas por parte de los partidarios de Bolsonaro, quienes ven en estas acusaciones una maniobra del gobierno de Lula para perseguir a sus opositores.












