Durante 2022 y 2023, la gestión del kirchnerista Sergio Massa como ministro de Economía implementó medidas de ajuste que afectaron de manera significativa al sector educativo argentino.
Además de los recortes puntuales, Massa mantuvo un congelamiento nominal del presupuesto universitario, que se prorrogó durante toda su gestión. Esta decisión, además, implicó una reducción real del presupuesto debido a la elevada inflación que caracterizó a esos años, disminuyendo así el poder de compra de los fondos destinados a educación y universidades.
Poco después de asumir como ministro, en agosto de 2022, Massa llevó a cabo una decisión administrativa que recortó 70.000 millones de pesos del presupuesto educativo general. Estos recortes afectaron directamente a programas emblemáticos y esenciales para la educación pública, con un impacto significativo en la infraestructura y los recursos disponibles para las instituciones.

Entre los programas más afectados se encuentra Conectar Igualdad, iniciativa central de los "años dorados" del kirchnerismo, cuyo presupuesto sufrió una disminución de 50.000 millones de pesos, equivalente a alrededor del 35% de sus fondos originales. Este recorte limitó la entrega de equipamiento tecnológico y la conectividad en escuelas de todo el país, afectando directamente a estudiantes de distintos niveles educativos.









