Incluso en cortes mensuales, el flujo es constante: en períodos como junio, empresas vinculadas al grupo llegaron a percibir decenas de millones de pesos en pauta oficial bonaerense.
Un sistema sin controles que condiciona la agenda
El problema de fondo no es solo el monto, sino la discrecionalidad. En Argentina no existe una ley robusta que establezca criterios objetivos y transparentes para la distribución de la pauta oficial.
Esto permite que los gobiernos utilicen estos recursos como una herramienta de influencia indirecta sobre los medios.
En ese contexto, la falta de investigación sobre el viaje de Kicillof —su costo, su utilidad y su comitiva— deja de ser una casualidad y empieza a parecer parte de un patrón.
Un caso que vuelve a poner en crisis la credibilidad mediática
El episodio no solo impacta sobre la figura de Kicillof, sino sobre todo el sistema informativo argentino.
La combinación de pauta millonaria, falta de controles y cobertura selectiva termina erosionando la confianza pública y alimentando la percepción de que ciertos sectores políticos gozan de protección mediática.
En un contexto de crisis económica, donde cada peso del Estado debería estar bajo escrutinio, el silencio frente a este tipo de situaciones no hace más que profundizar el descreimiento.