La histórica derrota del PRO de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones legislativas de 2025 provocó una tormenta interna de consecuencias inmediatas.
Apenas se confirmó que Silvia Lospennato quedó tercera con el 15,9% de los votos, sin poder ganar en ninguna comuna y representando el peor resultado del PRO en la Ciudad desde 2003, el clima en el búnker cambió abruptamente. La primera cabeza en rodar fue la del asesor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, a quien responsabilizan directamente por la estrategia electoral fallida.
“El catalán no trabaja más para Jorge. Lo rajaron”, aseguró el periodista Pablo Lapuente Escobar en su cuenta de X, reflejando el clima de enojo y decepción que reinó durante la noche. La salida de Gutiérrez-Rubí se da en medio de fuertes críticas internas y externas por la línea de campaña adoptada por el PRO, que buscó desdoblar la elección para intentar escapar del efecto Milei en el electorado y apostar a una “atomización” del escenario electoral. La idea, promovida por el asesor, era desnacionalizar la contienda, para que la caída del PRO no se notara tanto en una multiplicidad de listas.












