El triple homicidio de Florencio Varela destapó un entramado que conecta narcotráfico, sindicalismo y política kirchnerista en la provincia de Buenos Aires. Los cuerpos mutilados de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez fueron hallados enterrados en el fondo de una vivienda alquilada por la madre de Magalí Celeste Guerrero, una de las imputadas, quien rompió el pacto de silencio y reveló estremecedores detalles de los asesinatos.
Según informó Luis Gasulla en el programa de Luis Majul y reflejó La Nación, la casa del crimen pertenecía a Silvia Almazán, secretaria adjunta de Suteba y mano derecha de Roberto Baradel, histórico titular del gremio docente. La vivienda, ubicada entre Río Jáchal y Chañar, en Villa Vatteone, había sido alquilada días antes del homicidio a la madre de Guerrero, funcionaria del gobierno de Axel Kicillof. Allí, Magalí Guerrero habría limpiado la escena y solicitado protección a la funcionaria, evidenciando un vínculo directo entre el crimen y el aparato político-sindical del kirchnerismo.

El fiscal de La Matanza, Adrián Arribas, confirmó que Guerrero aportó información sobre la estructura de la red de drogas: “Puso a Lázaro Víctor Sotacuro por encima de ‘Pequeño J’. Nos dio una versión desde adentro y vino a confirmar muchas cosas”, declaró. El abogado de la imputada, Daniel Giaquinta, detalló que su clienta no conocía los nombres de todos los miembros de la organización y que no estaba involucrada en la interna de la banda, pero que aportó piezas clave a la investigación. Tras declarar, Guerrero fue trasladada en un operativo masivo a la cárcel de Melchor Romero.
El hecho se produjo el viernes 19 de septiembre, cuando las víctimas subieron voluntariamente a una camioneta Tracker blanca, captada por cámaras de seguridad en la rotonda de La Tablada, creyendo que asistirían a una fiesta. En realidad, fueron llevadas a la vivienda de Florencio Varela, torturadas y asesinadas. Los cuerpos fueron encontrados el miércoles 24 de septiembre. El vehículo resultó ser robado en Dock Sud y llevaba patente falsa; un Volkswagen Fox fue identificado como otro de los vehículos utilizados por los perpetradores.










