El fiscal de La Matanza, Adrián Arribas, confirmó que Guerrero aportó información sobre la estructura de la red de drogas: “Puso a Lázaro Víctor Sotacuro por encima de ‘Pequeño J’. Nos dio una versión desde adentro y vino a confirmar muchas cosas”, declaró. El abogado de la imputada, Daniel Giaquinta, detalló que su clienta no conocía los nombres de todos los miembros de la organización y que no estaba involucrada en la interna de la banda, pero que aportó piezas clave a la investigación. Tras declarar, Guerrero fue trasladada en un operativo masivo a la cárcel de Melchor Romero.
El hecho se produjo el viernes 19 de septiembre, cuando las víctimas subieron voluntariamente a una camioneta Tracker blanca, captada por cámaras de seguridad en la rotonda de La Tablada, creyendo que asistirían a una fiesta. En realidad, fueron llevadas a la vivienda de Florencio Varela, torturadas y asesinadas. Los cuerpos fueron encontrados el miércoles 24 de septiembre. El vehículo resultó ser robado en Dock Sud y llevaba patente falsa; un Volkswagen Fox fue identificado como otro de los vehículos utilizados por los perpetradores.












