Mientras tanto, la embajada argentina en Caracas enfrenta un panorama complejo. Desde agosto, tras la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, la sede quedó sin personal diplomático. Las tensiones escalaron con asedios policiales constantes, cortes de suministros básicos como agua y luz, e impedimentos para el ingreso de alimentos.
Conflictos diplomáticos y el rol de Brasil
La protección de la embajada pasó a manos de Brasil tras una solicitud del gobierno argentino, pero en septiembre Venezuela revocó el permiso para esta custodia. A pesar de ello, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que continuaba con la tarea, aunque su relación cercana con el régimen chavista generó cuestionamientos.
La situación se complicó aún más en las últimas semanas con la detención de un gendarme argentino acusado de espionaje por el régimen de Nicolás Maduro. Este hecho incrementó las tensiones entre Caracas y Buenos Aires.