Tristán Bauer y Verónica Fiorito comparten una trayectoria en la gestión cultural del kirchnerismo. Bauer se desempeñó como ministro de Cultura de Argentina durante el mandato de Alberto Fernández (2019-2023) y anteriormente fue director de medios públicos y del canal Encuentro.
En 2009, durante su gestión al frente de Canal 7, Bauer enfrentó críticas incluso desde sectores del oficialismo kirchnerista por la presunta "falta de politización en la programación", lo que provocó tensiones dentro del gobierno de Cristina Kirchner.
En redes sociales, Fiorito dejó en claro su afinidad con sanguinarios regímenes comunistas, llegando a celebrar y recordar al ex dictador venezolano Hugo Chávez, conocido por la opresión y el autoritarismo que terminaron generando en una profunda crisis política, económica y social en Venezuela.
Durante su gestión en el CCK, Fiorito fue impulsora del adoctrinamiento cultural impulsado desde el kirchnerismo. Entre ellas, se destaca su impulso al "primer cancionero trans", financiado con fondos públicos.
Asimismo, utilizó su cargo para impulsar discursos contra el capitalismo y advertir sobre el "avance de la derecha", dejando en evidencia su intención de utilizar el arte y la cultura como vehículos para la difusión de una agenda ideológica de extrema izquierda.
Tras dejar el gobierno, estuvo involucrada en una productora de nombre "Zoek", pero que no parecería ser más que un perfil de Instagram. Su última publicación data desde el 2016.
Su reincorporación al frente de un proyecto infantil como Origamis es una clara amenaza a la neutralidad que deberían tener los contenidos dirigidos a la infancia.
La preocupación radica en la posibilidad de que la plataforma se convierta en megáfono de discursos que son totalmente inapropiados para la corta edad de los niños, que el gobierno de Milei logró eliminar del Estado.
El regreso de Verónica Fiorito a la gestión cultural en un canal privado pero financiado con recursos públicos de los bonaerenses, vuelve a dejar en evidencia cómo la izquierda utiliza a la educación y la cultura como herramientas para la imposición de agendas políticas e ideológicas.