La Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto 2026, pero la oposición rechazó un capítulo clave para sostener el superávit fiscal.
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La Cámara de Diputados aprobó en la madrugada de este jueves el Presupuesto 2026 impulsado por el Gobierno de Javier Milei. También se aprobó el proyecto de Inocencia Fiscal, en lo que representó un avance institucional clave para la gestión libertaria. Se trata del primer Presupuesto con media sanción desde la asunción del actual Gobierno.
La iniciativa fue aprobada en general con 132 votos afirmativos, marcando un hito para La Libertad Avanza, que con 95 bancas propias logró articular mayorías en un Congreso fragmentado. El texto será ahora girado al Senado.
Se aprobó en general el presupuesto 2026
Un presupuesto alineado al orden macroeconómico
El proyecto aprobado establece crecimiento económico del 5%, una inflación anual estimada en 10,1%, y prevé superávit primario del 1,5% del PBI y superávit financiero del 0,2%. Esto se estrablece en línea con el mandato central del Gobierno: déficit cero y responsabilidad fiscal.
Durante el debate, el presidente de la Comisión de Presupuesto, Bertie Benegas Lynch, defendió el enfoque del oficialismo y sostuvo que “no se puede bajar impuestos sin antes bajar el gasto”. Remarcó también que el equilibrio fiscal no es incompatible con la contención social —de hecho tiene un 85% destinado a Capital Humano—, sino una condición indispensable para el crecimiento sostenido.
Votación artículo por artículo: un bloqueo puntual deliberado
Desde el punto de vista técnico-legislativo, el Presupuesto 2026 mostró un respaldo mayoritario en casi todo su articulado. Fueron aprobados los Capítulos I al X y el Capítulo XII, así como los Títulos II y III. Todos ellos con mayorías que oscilaron entre los 129 y 132 votos afirmativos.
El único apartado rechazado fue el Capítulo XI. Este concentraba el artículo 75 y otras disposiciones vinculadas a la derogación de leyes de gasto consideradas inviables por el Ejecutivo. El capítulo fue rechazado por 123 votos negativos, 117 afirmativos y 2 abstenciones, lo que dejó sin efecto algunas herramientas necesarias para garantizar el superávit fiscal primario previsto.
Pese a las intensas negociaciones del gobierno, algunos gobernadores se dieorn vuelta a último momento
El Capítulo XI incluía la derogación de las leyes de Emergencia en Discapacidad y Financiamiento Universitario. Estas constituyen normas que generan obligaciones de gasto permanente sin financiamiento, poniendo en riesgo el equilibrio de las cuentas públicas.
Desde la Casa Rosada fueron categóricos: el Presupuesto aprobado en Diputados, tal como quedó tras ese rechazo, vulnera el principio de déficit cero. Para el oficialismo, se trata de una decisión política de la oposición para preservar el esquema de gasto del pasado, aún a un costo que podría comprometer la estabilidad fiscal.
Se señaló la responsabilidad clara de varios gobernadores cuyos legisladores no acompañaron el Capítulo XI, priorizando sus intereses por sobre los de los argentinos. Entre ellos, los que se dieron vuelta a último momento fueron los mandatarios de Neuquén (Figueroa), Corrientes (Valdés) y Chaco (Zdero). También generó malestar la abstención de un diputado entrerriano y la falta de cohesión interna en el bloque de la UCR, que no logró ordenar su votación.
Pese a aquellas tensiones, el Gobierno logró aprobar el núcleo central del Presupuesto y avanzar con Inocencia Fiscal. Estos constituyen pilares de la agenda legislativa para continuar en el sendero del crecimiento y la estabilidad.
El Senado, nueva batalla por el superávit
Con el texto girado a la Cámara alta, el Senado se convertirá ahora en el escenario decisivo. El Gobierno evalúa distintas estrategias: intentar reintroducir los artículos rechazados, demorar el tratamiento o incluso recurrir al veto si se consolida un Presupuesto incompatible con el equilibrio fiscal.
Tras una intensa sesión en Diputados, el proyecto pasará al Senado
El mensaje político es claro: no se convalidará un esquema que obligue a administrar sin superávit. La discusión que se abre en el Senado no será solo presupuestaria, sino una definición de rumbo entre el orden fiscal que propone la administración Milei y el retorno a un modelo de gasto que la Argentina ya conoce —y cuyos resultados fueron el déficit crónico y la crisis.
Pese a aquellas tensiones, el Gobierno logró aprobar el núcleo central del Presupuesto y avanzar con Inocencia Fiscal. Ambos constituyen pilares de la agenda legislativa para continuar en el sendero del crecimiento y la estabilidad.