En un nuevo capítulo del caso que conmocionó a la Argentina y que sigue generando repercusiones políticas y judiciales más de una década después, el fiscal Eduardo Taiano solicitó el procesamiento de la ex fiscal Viviana Fein, quien estuvo a cargo de la investigación inicial por la muerte del fiscal Alberto Nisman, bajo la acusación de encubrimiento agravado por presuntamente haber contribuido a instalar la hipótesis de un suicidio en un hecho que, según la investigación judicial vigente, se trató de un homicidio. El pedido quedó plasmado en un dictamen de 45 páginas que ingresó este miércoles 1° de abril al despacho del juez federal Julián Ercolini. En ese documento, Taiano sostiene que la actuación de Fein en las primeras horas de la investigación estuvo marcada por graves irregularidades que, según el fiscal, terminaron afectando la preservación de pruebas clave en el departamento de Puerto Madero donde fue hallado muerto Nisman.
El caso se remonta a la noche del domingo 18 de enero de 2015, cuando el fiscal fue encontrado sin vida en el baño de su departamento, con un balazo en la cabeza. El episodio ocurrió apenas cuatro días después de que Nisman denunciara a la entonces presidenta Cristina Kirchner y a parte de su gobierno por haber impulsado un pacto con Irán con el objetivo de encubrir a los responsables del atentado contra la AMIA en 1994, ataque terrorista que dejó 85 muertos. De acuerdo con la investigación judicial que avanzó posteriormente, se determinó que Nisman fue asesinado. En ese marco, está procesado como partícipe necesario del crimen el empleado informático Diego Lagomarsino, quien trabajaba con el fiscal y era el dueño del arma que fue hallada debajo del cuerpo.

El pedido de procesamiento contra Fein se centra en lo que el fiscal Taiano considera una serie de decisiones —u omisiones— que habrían comprometido seriamente la investigación desde el primer momento. Entre los elementos señalados aparece el desastre en la escena del crimen, donde posteriormente se estableció que 88 personas caminaron por el departamento sin control, cuando el lugar debía haber sido preservado de forma estricta para resguardar pruebas fundamentales.
Según el dictamen, la ex fiscal debería responder por ocho acciones principales que, de acuerdo con Taiano, no pudo justificar durante su indagatoria realizada en febrero pasado. Entre ellas se mencionan: haber circunscripto la escena únicamente al departamento de Nisman; haber tardado una hora y media en llegar al lugar; no haber identificado ni controlado a las personas presentes cuando arribó; ingresar sin la vestimenta adecuada para este tipo de procedimientos; permitir la libre circulación de personas sin saber quién era quién; permitir el ingreso de otros individuos también sin protección adecuada; habilitar la manipulación de posibles pruebas y no advertir indicios esenciales para la investigación.
El fiscal sostiene que el nivel de desorganización fue tal que los investigadores recién dos días después de iniciadas las pericias descubrieron la existencia de una tercera puerta en el departamento de Nisman que comunicaba con el inmueble vecino, un punto clave porque por allí podrían haber entrado o salido los asesinos.
Para Taiano, esa cadena de errores explica que, once años después del crimen, todavía existan aspectos del homicidio que no han podido esclarecerse completamente. En ese sentido, la acusación sostiene que a Fein se le atribuyen conductas que permitieron alterar la escena del hecho y que condicionaron el desarrollo de toda la investigación desde entonces hasta la actualidad.
El fiscal argumenta en su dictamen que “más allá de haberse probado que se trató de un homicidio y que el plan consistió en simular un suicidio, al día de hoy continúan siendo investigadas sus particularidades, muchas de las cuales resultan extremadamente difíciles de conocer como consecuencia del accionar de Fein en la escena del crimen”.
Taiano también confronta directamente con la versión que brindó la ex fiscal, quien había declarado que nunca intentó encuadrar el caso como un suicidio. Según el fiscal, “su trabajo en la escena del crimen indica lo contrario. Jamás se preocupó por determinar por dónde pudieron haber entrado y salido los autores del hecho, medidas básicas a tomar frente a un posible homicidio”.









